Pandemia y Pymes
Esta “peligrosa” mezcla que vemos hoy en día a pesar del relajamiento de las medidas de confinamiento nos ha mostrado que existen consecuencias reales y fuertes dentro de la economía de Colombia y del mundo. En Colombia, las Pymes son el 90% de la empresas constituidas y representan el 30% del PIB, ocupando el 60% de la fuerza laboral disponible. Esto nos muestra que la maquinaria de las Pymes que arrastra mas de la mitad de la fuerza laboral del país (Que en su totalidad es de 26 millones de personas aproximadamente) es un activo esencial para nuestra economía.
Con la llegada de la COVID 19 esta fuerza laboral se ve seriamente amenazada y deja ver parte de sus vulnerabilidades, aunque afloren, también, sus mejores capacidades. Es evidente que la esperanza de que el desconfinamiento va a cambiar el panorama y la convicción de tener un proyecto emprendedor por el cual vale la pena sacrificarse parece ser el sostén y pilar de muchas de nuestra empresas, sin embargo, tanto el Banco Mundial y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde), han señalado que es posible tener una pérdida de la tercera parte de las Pymes que conocemos y que sostienen la economía a nivel mundial y, por supuesto, afectan la de nuestro país.
Tener una PYME y atreverse a emprender en una en este momento! parece una labor heroica y seguramente lo es! Esto porque las condiciones en Colombia a nivel de papeleo, impuestos y acceso a crédito para tales propósitos no son fáciles. Entonces ¿Vale la pena insistir? ¿Cómo sobrevivir?
Mas allá de las respuesta particular de cada persona frente a esta pregunta esta claro que la Pymes deben aprovechar todas las estrategias que tienen a mano para potenciar la fuerza de su idea y de las cuales aquí enumeramos algunas:
- Poner la historia a rodar: Las Pymes en general, se centran en el desarrollo de características diferenciales de sus productos, aunque tienen una gran oportunidad en el desarrollo de historias poderosas a partir de lo que los inspira a hacer lo que hacen. Estas suelen estar más en la cabeza de quienes iniciaron el emprendimiento y tienen la oportunidad de inspirar también a sus clientes.
- Existe un nuevo mundo y es virtual: La gran lección de la pandemia es que ante las barreras reales, se explayan los espacios virtuales y es necesario hacer presencia en ellos, no solo como un canal de ventas, sino como una ventana para fortalecer y dar a conocer la historia de nuestra marca. Esto se hace interactuando con nuestros consumidores finales, viendo cómo nuestras ideas son acogidas e invirtiendo en el mercadeo a través de ellas.
- Flexibilidad: Una Pyme es flexible y esa es su potencia; aunque es natural que en tiempos de crisis tienda a volverse “rígida” y a insistir en repetir la fórmula por la cual se hizo conocida como una forma de controlar la incertidumbre. En un momento de crisis, es el útil crear y probar diferentes alternativas para generar nuevos espacios de oportunidad.
- Organizar la casa: Es tiempo igual de revisar y de aterrizar procesos para identificar la generación de valor real y cómo se convierte en procesos que llevan valor a nuestros consumidores finales. En este proceso, sabremos también con qué activos ocultos, o capacidades de hacer otras cosas que sean valiosas para las personas encontramos. Este es el caso de numerosas empresas que más que “reinventarse” ha encontrado rutas de potenciar su capacidad industrial.
- Trabajar inteligentemente: La realidad de las Pymes es que en ese tránsito hacia ser grandes empresas la productividad puede estar limitada. Unido al punto anterior, la revisión de procesos y optimización de los mismos puede facilitar decisiones que hagan de la productividad una bandera que potencie el beneficio económico que se muestra escaso.
Seguramente ante la inversión financiera y emocional desistir no es una opción, mas teniendo en cuenta que hay un daño que es necesario reparar poco a poco al menos en el próximo año y que el confinamiento puede aparecer de nuevo. Ante esta realidad siempre esperamos que las Pymes, entre las cuales nos incluimos, encontremos y sepamos aprovechar las oportunidades que nos brinda el nuevo entorno y la manera interna en que gestionamos nuestros procesos para sobrevivir a este desafío y seguir jalonando como actor importante la economía de nuestro país.
Escrito por: Carlos E. Rojas
Socio Fundador de Racamandaka