A medida que han pasado los meses tras la declaratoria de pandemia por el Covid-19, y dado el abordaje necesario de la emergencia, se evidencian los efectos de fondo que se han producido en la economía global. Uno de ellos es el crecimiento de la deuda pública mundial, la que se acerca al 100% del Producto Interno Bruto (PIB) internacional, según lo informa la BBC con base en información del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Éste ente estimó que a nivel mundial se han empleado 12 billones de dólares en “amortiguar el golpe” de la enfermedad, según el informe Monitor Fiscal: Políticas para la recuperación, publicado en octubre del presente año. Si bien ha salvado vidas y medios de supervivencia, este desembolso ha generado un inédito aumento en el gasto público, lo que se suma a la reducción de los ingresos tributarios de cada estado, dada la parálisis de sus aparatos productivos. Así, se podría estar gestando una “doble recesión”, como lo entendió el Economist Inteligence Unit, y que también reseñó la BBC: una por los efectos de la pandemia, y otra por la posible crisis de deuda fiscal. Lo anterior no es descabellado al dimensionar que, según los estimativos del FMI, 30 países superarían el 100% de su deuda respecto de su PIB en 2020. Este listado estaría encabezado por Japón, cuyo endeudamiento público (Deuda Pública Bruta) en 2019 fue de 238% y se estima que alcanzaría el 266% en 2020, seguido por Sudán y Grecia, los que pasarían de una deuda del 202% al 259%, y del 181% al 205%, respectivamente.

Visto este escenario, Colombia no es ajena a la tendencia alcista de sus pasivos: según el Banco de la República, el país cerró con una deuda externa del 42.7% de su PIB en 2019, y para agosto de 2020 alcanzó un pico histórico del 53.6%, como también lo dio a conocer el diario El Colombiano. En adición, y según el FMI, la Deuda Pública Bruta para Colombia en 2019 fue del 52.3%, y pasaría al 68.2% en 2020, según la proyección del informe sobre la situación fiscal mundial consultado también por la BBC.

Ahora bien, y a pesar de lo preocupante que podría parecer la circunstancia general, el FMI hizo un llamado a la calma, en la medida de que el gasto récord que se está presentando sería exactamente lo que se necesita para reactivar la economía global: el endeudamiento actual gozará de tasas de interés bajas, por lo que la dinámica de este pasivo será diferente a los compromisos previos, e inyectará dinamicidad a las economías a nivel global, pudiéndose realizar inversiones en infraestructura en mejores condiciones financieras, entre otras.

Sin embargo, esta perspectiva positiva no se aplica homogéneamente a todos los países. Por ejemplo, las naciones en desarrollo no podrán aprovechar los nuevos recursos en igualdad de condiciones que sus pares más ricos, dadas las calificaciones de riesgo país que reciben. Estas puntuaciones están en función de las particularidades económicas, sociales, políticas e incluso naturales y/o geográficas, y determinan las condiciones de colocación. Así, estos estados podrían estar obligados pronto a generar elevados pagos de deuda, lo que llegaría a agobiar sus maltrechas finanzas.

Visto este contexto, donde los temores de crisis global se encuentran latentes, y ya países como Colombia enfrentan una recesión económica técnica por registrar dos trimestres con tasa de crecimiento negativo (desaceleración del PIB: para abril-junio: 15,8%, y para julio-septiembre: 9%), es bueno preguntar: ¿existe algún modo de precaver mayores afectaciones, o de evitar un mayor endeudamiento de nuestro país?

La respuesta está condicionada a la dimensión o alcance de la acción: quizá desde el ámbito estricta, y únicamente individual, el impacto será ínfimo. Pero, si muchas personas coinciden en determinadas prácticas, poco a poco se generalizan y generan conciencia, pudiendo impactar en diferentes colectivos y continuar un movimiento de cambio. Aquí son fundamentales las tendencias, en la medida de que ejercen un influjo significativo en toda la población, y marcan muchas veces el derrotero a seguir y compartir.

Por esto mismo, en las redes sociales de Racamandaka venimos realizando una revisión de tendencias relevantes. Hasta el momento, hemos abordado la corriente empresarial y del consumidor, con un total de 25 tendencias que, si aún no conoces o quieres retomar, puedes consultarlas en nuestras redes y preguntarnos sobre ellas: en Racamandaka creemos en la construcción colectiva del conocimiento. Estamos seguros de que, en nuestras publicaciones, encontrarás factores de transformación, tanto en lo individual como en lo plural.

A modo general, estas tendencias dan cuenta del cambio de conciencia que vienen desarrollando personas y empresas, donde la responsabilidad colectiva, el sentido de pertenencia y el reconocimiento del otro marcan la pauta, a pesar de los temores que se imponen por la pandemia. Igualmente, la sostenibilidad y racionalidad en el uso de los recursos, indistintamente de su naturaleza, se imponen al consumo o explotación desenfrenada, los que encaran a clientes y usuarios más sensibles a la realidad, con gran conocimiento y deseos de cambio y/o mejoramiento.


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