La evolución y efectos de la pandemia se empiezan a diferenciar en todo el globo, haciéndose notar que las medidas de reactivación económica comienzan a generar sus efectos positivos en los aparatos productivos nacionales, pero también respecto del rebrote del COVID-19.

Europa, que fuere ejemplo del manejo de la enfermedad en su primera ola, hoy día se encuentra enfrentando el inicio de una nueva fase de la pandemia. Luego de alrededor de cuatro meses de la implementación de medidas destinadas a reavivar el aparato económico, el viejo continente comienza nuevamente a tomar medidas restrictivas: los índices de contagio están disparados.

Entre varios países, Francia recientemente superó la barrera del millón de contagios, y llegó a rebasar los 45mil casos positivos el 24 de octubre. Por los menos en 54 de sus 101 departamentos tiene decretadas medidas de toque de queda, y 91 están en situación de vulnerabilidad elevada. Por su parte, Alemania sobrepasó los 14mil contagios diarios también el 24 de octubre. Endureció las restricciones para contener el rebrote, limitando el número de personas en espacios colectivos, y estableció reglas por aplicar frente al contagio sostenido entre su población. De este modo, un distrito bávaro ya impuso el aislamiento por dos semanas. Adicionalmente, España volvió al estado de alarma (emergencia) el 25 de octubre, decretándose un toque de queda nacional –a excepción de Canarias-, además de rebasar los 20mil casos de contagio diario el 22 de octubre.

Las medidas más generales al momento las ha adoptado Irlanda, país que volvió al confinamiento por seis semanas, hasta el primero de diciembre; y Gales –gobierno autónomo, parte del Reino Unido-, que también volvió al aislamiento por quince días, hasta el seis de noviembre.

En consonancia, la eurozona enfrenta el riesgo de una nueva contracción económica, de acuerdo a la lectura mensual de la actividad empresarial que realiza IHS Markit. De acuerdo a esta organización, el Purchasing Managers’ Index (PMI) cayó a su valor mínimo en los últimos cuatro meses, pasando de 50,4 en septiembre a 49,4 en octubre. Esto es relevante, ya que se ubicó debajo de la barrera de 50, la que separa el crecimiento de la contracción, de acuerdo a éste indicador.

Con este contexto, el Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó sus últimas perspectivas económicas, entre ellas, las de América Latina y el Caribe. En este informe, las proyecciones mejoraron para la región, pasando de una reducción proyectada del PIB para el año 2020 del -9.4% al -8.1%. Sin embargo, la previsión respecto de la contracción económica para Colombia empeoró, pasando del -7.8% al -8.2%, para el año en curso.

Por otra parte, si bien el FMI proyecta para 2021 un crecimiento del PIB para América Latina y el Caribe del 3.6%, y para Colombia del 4.0%, la organización anotó: “Las perspectivas a mediano plazo apuntan a una recuperación lenta, debido a los costos económicos duraderos, y la mayoría de los países no retornarán al nivel del PIB previo a la pandemia hasta 2023”.

Vista la incertidumbre que se cierne sobre la región, y un contexto en el que uno de los continentes más desarrollados del planeta comienza a encarar una nueva fase de la pandemia, es necesario preguntarnos: “¿qué va a ocurrir?”.

Para responder, debemos comprender ampliamente la situación y potenciar nuestra receptividad y proyección. Así, y como se enunció en la entrega pasada, las tendencias son una herramienta fundamental para comprender por qué, o de qué modo se orienta algo. Particularmente, cómo se encarrilan los factores económicos en un entorno altamente afectado por la pandemia.

Así, una de las dimensiones en las que nos vemos inmersos es la de consumidores: ¿Tus hábitos de compra se han visto alterados en el contexto actual? Con seguridad, la respuesta será positiva.

Así, ¿qué te ha preocupado? ¿Has llegado a sentir miedo? ¿Estás materializando cambios en tus costumbres de vida? Estos y otros interrogantes plantean retos para los cuales es útil asimilar las tendencias con las que convivimos, y que se mantendrán por lo menos un par de años, si es que no se establecen permanentemente en nuestra cultura e imaginario.

Por ello, en las redes sociales de Racamandaka estamos haciendo una revisión de tendencias relevantes. Hasta ahora presentamos aquellas ligadas, precisamente, al consumidor. Acerquémonos a ellas:

En el entorno humano, nos referimos a cuatro tendencias: Hipocondría y Claustrofobia social, Desconfianza masiva y Sensibilidad a la restricción. Ellas, dan cuenta de las manifestaciones que presentamos de cara al temor de enfrentar algo completamente desconocido, y que no podemos encarar efectivamente sin apoyarnos en la construcción de confianza, tanto individual como colectiva: sufrimos de incertidumbre en niveles sin precedente, por lo que la protección y el cuidado se decantan como elementos fundantes del orden social.

Frente a las dinámicas de vida, también conversamos respecto de cuatro tendencias: Digital por defecto, Trabajo colaborativo, Nuevos héroes y Hábitos saludables. Estas, exponen de primera mano algunos de los principales cambios que vivimos día tras día, tanto en nuestra cotidianidad como en la comprensión del valor y/o dimensión del trabajo. Esta transformación nos obligó a reformular nuestros hábitos –entre ellos, los laborales y personales-, además de revalorar nuestra actividad desde lo colectivo: cada ocupación u oficio es importante para la sociedad, y se debe articular de modo tal que sumen al cuidado de todos.

Por último, dimos un vistazo a cinco tendencias que se acercan a diferentes cambios que se están presentando en los hábitos de gasto de las personas, e incluso, de las organizaciones: Consumo responsable, “Alargolescencia” programada, Patriotismo industrial, Comercio de proximidad y la Economía de la sostenibilidad: la pérdida de ingresos o del empleo, además del riesgo de la recesión, impuso la necesidad de mirar en perspectiva y a futuro, buscando mesura y racionalización del consumo. Se gesta una marcada vocación de sostenibilidad social, económica/funcional y medioambiental, con especial énfasis en lo local y en lo nacional, amparando lo propio.

 

¿Quieres saber más de ellas? Conócelas o retómalas en nuestras redes. También pregúntanos o comenta: queremos saber de ti.


Racamandaka

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